El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica confirmó este viernes la captura de Alejandro Arias Monge, conocido como alias «Diablo», considerado por las autoridades como el criminal más buscado y uno de los delincuentes más peligrosos en la historia del país.
La detención se llevó a cabo durante un amplio operativo en Sarapiquí, donde agentes del OIJ sostuvieron un enfrentamiento armado de aproximadamente una hora contra integrantes de la organización criminal.
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Operativo dejó cinco policías heridos
El director del OIJ, Michael Soto, informó que cinco oficiales resultaron heridos durante el intercambio de disparos, uno de ellos de gravedad.
En el operativo también fue capturado Jonathan Pérez Méndez, alias «Tan», mientras que Ronnie Ríos Oconitrillo, conocido como «Coco Guácimo», murió durante el enfrentamiento con las autoridades.
EE. UU. ofrecía recompensa por su captura
El Departamento de Justicia de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de 500 mil dólares por información que permitiera la captura o el procesamiento judicial de Arias Monge, como parte de un trabajo conjunto entre la Fiscalía General de Costa Rica, el OIJ y la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Las autoridades costarricenses lo identificaban como un objetivo de alta prioridad debido a la violencia con la que operaba, su capacidad para expandir su estructura criminal y los sofisticados métodos que utilizaba para evadir a la justicia.

Se le atribuyen hasta 100 homicidios
Según las investigaciones, a alias «Diablo» se le atribuyen hasta 100 muertes y múltiples amenazas contra funcionarios policiales, incluyendo audios en los que presuntamente ofrecía recompensas por asesinar agentes.
El sospechoso permanecía prófugo desde 2016, cuando fue declarado rebelde tras no presentarse a un juicio por homicidio. Además, acumulaba al menos cinco procesos penales.
Hallan armas de guerra y drones
Durante el allanamiento en una finca ubicada en San Bernardino de Puerto Viejo de Sarapiquí, las autoridades incautaron cinco fusiles de asalto, tres armas de fuego y varios drones, equipos que, según la investigación, eran utilizados por la organización para vigilar los alrededores y detectar con anticipación cualquier operativo policial.
Las pesquisas también señalan que la estructura liderada por Arias Monge controlaba gran parte del narcomenudeo en la zona y mantenía alianzas con otros grupos dedicados al tráfico de drogas, consolidando una de las organizaciones criminales más violentas de Costa Rica.